Era algún dia de Octubre del año 2007. Deperté de un largo y extraño sueño de dos meses. Comprendí que ya no dormía porque empecé a preguntarme quién era yo, como me llamaba, si tenía familia, cuáles eran sus nombres,... No sabia donde estaba ni como habia llegado allí. No podía ver, ni hablar, ni apenas moverme, pero sí que podía sentir y pensar. Estaba atrapada en un cuerpo que no me repondía. Quería preguntar y decir lo que sentía pero me era imposible, sólo podía llorar de impotencia.
La voz de mi madre me ha guiado, durante los cuatro últimos años, a lo largo de un amargo itinerario de hospitales, ciudades desconocidas, operaciones y dolorosos tratamientos. Y, sobre todo, me ha ayudado a reencontrar la esperanza y superar mi deseo de morir. Actualmente, he recuperado parte de mis facultades y sigo luchando por mejorar.
Escribo este diario por necesidad. Porque necesito comprender mejor lo que me ha ocurrido y compartirlo. Y porque necesito ayuda para continuar con los duros y costosos tratamientos que son mi única esperanza de recuperación. Un comentario de apoyo o cualquier información de tratamientos o terapias alternativas tienen para mí un extraordinario valor, me dan la energía que necesito para seguir luchando.
Espero que podáis aprender algo de mi diario. Muchas gracias.

viernes, 2 de marzo de 2012

       Al fin llovió, con lo que me gusta la lluvia y llevamos un montón de meses sin caer ni una gotita. Recuerdo que cuando estaba en el hospital, un día que llovía, de esas tormentas de verano que me encantan,
mi madre me sacó unos segundos fuera para que me cayeran las gotas de lluvia y yo abría la boca y sacaba
la lengua, recuerdo tan bien la sensación que sentí que es como si estuviera pasando ahora mismo. Una amiga que había ido a visitarnos se reía, con cariño, cuando vio mi reacción ante el agua. Y el olor, todos sabemos olor que dejan esas tormentas, es tan diferente a todo y da la sensación de que todo está más limpio, de que se respira mejor, sientes esa humedad y ese olor que te llega muy profundo y se queda almacenado en tu cerebro durante horas. Parece que ha pasado una eternidad, son casi cuatro años desde luego, pero para mi se me están haciendo eternos.
   Vamos a dejar esos recuerdos también atrás, aunque también es bueno pensar y ver la evolución que he tenido desde entonces, estaba en una silla de control postural y no aguantaba ni mi cabeza yo sola y hoy por
hoy ando con ayuda, me puedo sentar en una silla normal, cuando voy en el coche puedo quitarme el cinturón,poner la música, bajar la ventanilla,,lo de subirla estoy en ello jeje,,,y lo conseguiré por que después de intentarlo mil veces he conseguido abrir la puerta del coche y girarme hasta casi bajarme yo sola,,eso, que a simple vista parece una tontería, era algo impensable, hasta para mi, pues cuando salí del hospital e íbamos para Madrid llevaba doble cinturón de seguridad, collarín y cojines por todos lados y nos tuvimos que parar  para que me movieran varias veces y ahora soy capaz de venir desde Galícia sin descansar..son muchos avances, aunque mínimos, y que parecen una tontería para cualquiera que no se haya visto en mi situación. Por eso a veces es bueno tirar de recuerdos, valoras más lo que tienes actualmente cuando miras y ves lo poco que tenías hace un tiempo..,,aunque también es duro recordar que antes de esta vida tube otra,,,,

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